La logística en México enfrenta un reto estructural histórico: la falta de personal calificado se está convirtiendo en el freno más severo para el crecimiento comercial y operativo del país.

Para Salomón Issa Tafich, directivo de Grupo SIMSA, este escenario no es solo una alerta operativa, sino un llamado a reconfigurar la forma en que las empresas gestionan su activo más valioso: el capital humano. La velocidad que exige el dinamismo comercial actual está chocando de frente con la escasez de operadores, técnicos y estrategas de la cadena de suministro.

¿Por qué faltan manos en el sector más estratégico?

El déficit de personal no es un problema de falta de vacantes, sino de una brecha profunda entre la velocidad a la que crece la industria y el ritmo al que se desarrolla y retiene a la fuerza laboral. El auge industrial ha acelerado la necesidad de profesionales, pero varios factores complican el panorama actual:

La logística moderna ya no se limita a mover mercancías; hoy requiere operar sistemas automatizados, rastreo satelital y análisis de datos en tiempo real, competencias para las que el mercado laboral no siempre está preparado.

La alta demanda de profesionales logísticos en zonas fronterizas y mercados internacionales genera una fuga constante de cerebros y técnicos experimentados.

El sector exige esquemas de trabajo de alta presión. Las organizaciones que no modernizan sus condiciones laborales, seguridad y planes de carrera sufren de una rotación masiva que desestabiliza las operaciones.

La postura de Salomón Issa Tafich: Desarrollar, no solo buscar

Ante este panorama, la visión dentro de Grupo SIMSA es clara: la solución no radica en competir agresivamente por el poco talento disponible en el mercado, sino en asumir la responsabilidad de coordinar esfuerzos para formar y retener a los nuevos profesionales.

Esto implica una inversión decidida en la capacitación técnica continua, la mejora de los entornos laborales y la creación de alianzas con centros educativos para asegurar que los egresados salgan al mercado con las habilidades de precisión que la industria real exige.

Hacia una cadena de suministro sostenible

Superar este bache estructural exige un cambio de enfoque en todo el sector industrial. Si bien la tecnología y la automatización ayudarán a optimizar procesos y mitigar algunas ausencias, el factor humano seguirá siendo insustituible para la resolución de problemas complejos y la toma de decisiones críticas en ruta.

Las organizaciones que logren ofrecer estabilidad, desarrollo profesional y un entorno seguro serán las que garanticen la continuidad de sus cadenas de suministro. El reto está lanzado: para que la maquinaria económica de México no se detenga, primero debemos asegurar el bienestar y la preparación de quienes la mueven todos los días.